Mostrando entradas con la etiqueta taller. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta taller. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de mayo de 2014

Última actividad de taller de bachillerato

Buitre que quisiera que fuera cuervo

El buitre en la ventana me miraba con sus ojos amarillos. Un gran ave, sí. Paciente espera, hasta crea ruido con sus garras, largas como sus años, finos como la frase más concisa. Pero al ver su coco… no vez la maquinaria más fluida. Pero trabaja, en ratos, viéndome, fijamente. Lo sabe. Lo siente. Hasta lo escuchas de su graznido al reírse. Porqué me ve en el borde y sabe lo que pienso.

(8 de mayo de 2014)

Examen de historia

La tarea más grande que haya hecho. Tanto así que se cubre, se trasforma. No es negro pero tal vez un purpura que burbujea, o un gris Oxford que elegante y misterioso sale. ¿Ataca? Tal vez al cuerpo que se fatiga, o le da vida a la victoria más dorada. Sí lo hace, se siente al caminar, lo vivo con el apagado tono de mi voz que ya dio todo. Sólo queda el reposo, pero sigue su silueta aún ya acabada la hazaña. Paciente espera, hasta crea ruido con sus garras, largas como sus años, finos como la frase más concisa.


(8 de mayo de 2014)

FPSA

jueves, 23 de enero de 2014

Ocurrió en el baño

Ocurrió en el baño. La primera vez. Arriba, abajo, así iba mi cabeza. Se llenaba de humo, salí por mis orejas. Me retumbaba y mi cuerpo se hinchaba. Quizá todo no era más que mis propias sugestiones pero dentro de mi cabeza era real, para mis ojos, mis manos, para mi mente era real.
Los colores del día eran más rojizos, y el suelo se tornaba azul. Me levantaba pero mis pies no encontraban el suelo hasta que caía en él. Me rosaba mi cara pero aun volvía. Mi cuerpo siempre quedaba en un estado estupefacto, las señales no corrían de mi mente a mi cuerpo, se detenía en algún punto intermedio, tal vez en mi garganta o nadie prendía el interruptor para que fluyera el mensaje.
Las primeras veces lo hacía en el baño de mi departamento. Pero el sentimiento al estar solo normalmente creaba pensamientos que volaban y se apropiaban de mis extremidades, eran como demonios jalando de mis piernas y brazos. Sentía dolor, como si todos los conductos interiores estuviesen tapados.
Así fue por mucho tiempo y comencé a hacerlo en las calles, en callejones sin salida donde había más como yo. Aun mis sentidos se apagaban con excepción de mi vista pero ahora algunos colores se a griseaban, se tornaba marrón. La dependencia era ya algo más, brazos y diferentes entidades dentro de mí que me alejaban de mi humanidad, me llevaban a ser un tumulto. Un objeto sin vida que moría una vida más rápidamente. El vaho salía de mi boca y ese fue el último suspiro visible que salió de mí, porque aunque fuese un tumulto, un cuerpo visible, yo había cesado de existir.

(22 de enero de 2014)

FPSA