domingo, 18 de enero de 2015

La conquista de una Vida

Hay algo en ti que es misterioso.
Tu calma, porte, lucidez,
tan seguro, universal y aun solamente tú.

¿Cómo puedes caminar así?
Con tal fluidez.
Es evidente, me asombra.

Erguido,
con la mirada sobre la cumbre.
Caminas, sobrepasandola.

No encuentro el cómo,
pero con la vista enfocada,
tienes a la Vida en la mira.

Está parada, frente a ti,
hasta la puedes tocar.
Pero no es suficiente,  "Ahora hay que conquistarla".


(18 de enero de 2015)

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sábado, 13 de diciembre de 2014

Trabajo final de Mundo Clásico

¿Te has dado cuenta?
Ignoré por un momento la pantalla que tenía frente a mí, con las cuentas y pedidos de arte, para observar detenidamente aquel mármol blanco que se unía con tanta perfección. Otra vez me encontraba mirando uno de los muros conectados con pilares frente al estudio. Éste daba por la puerta a las columnas frontales que cercaban al peristilo que daba al patio central.  Me recargué con los brazos en la nuca y miré todo el cuarto. Las piezas las había colocado de una manera minuciosa donde podrían ser iluminadas naturalmente o con fluorescencias. Hasta Nayana había conseguido que la iluminación no le quitase esa frescura y color a las obras, a aquellos jarrones con imagenes figurativas y solemnes escenas plasmadas en negro sobre sepia. Me llamaban a reproducir su mismo ritual de caza y muerte. Así me mantuve, quieto, le insistí a mi mente a darle unos cuantos minutos más para contemplar aquellas bellas piezas de marfil, provenientes de micenas, que habíamos conseguido al reemplazarlas con copias. Me maravillaba la vida en Nápoles, la humedad no le quitaba su esplendor, era fresco y más por las olas que podía ver por las ventanas de la villa. El encanto se apagó. Guardé desesperadamente los documentos pero al subir la mirada me detuve. Deje salir aire por mi boca y comencé a hablar.
“Margarett, eres tú. Creí que eras mi cuñado”.
“No se preocupe señor Luis, se ha ido con la señora por un paquete”.
“¿Y dijo cuándo va regresar?”.
“No señor pero me dejó un recado. ¿Lo leo o se lo entrego?”.
“Léamelo”.
“Sí señor, dice así: Luis, iremos por las nuevas piezas, cuando regresemos te llamaré para que aproveches nuestra ausencia y te dediques a hacer los presupuestos de las nuevas obras”.
“Perfecto. Margarett ya te puedes retirar”.
“Sí señor”.
Al salir Margarett por la entrada del estudio, me ahogué en mi trabajo. La adrenalina era parte de mí, mis manos y cuerpo se aceleraban, nacían raíces a consecuencia del tiempo consumido por la visita. Ese odioso parásito con el que ni siquiera la sangre comparto nos afectaba en eficiencia y eficacia, algo que no había pasado desde nuestros seis años de matrimonio. “El equipo se rompe” pensé, pero al envolverme en mi odio trabajé con más energía. Por un momento era tan alta la barrera que Margarett tuvo que contestar mi celular y sacarme del trance al obstruir mis ojos de la pantalla.
“Señor Luis, es la Señora Nayana. Quiere hablar con usted”.
“Sí, gracias Margarett. Bueno”.
“Que distraído, ¿está en silencio tu celular o porqué no me contestas?”
“Estaba terminando los presupuestos para comenzar con las llamadas de transporte”.
“¡No!”
Mi cabeza retrocedió como reacción al grito y regrese al auricular del teléfono.
“¿Qué ocurre?”
“Recuerda que yo debo hacer las llamadas, ese es mi trabajo.”
“Pero si tu estás ocupada distrayendo a tu hermano debo mantener las ventas fluyendo.”
Hubo un silencio e intuí que había terminado la conversación. Era de esperarse, una mujer hindú “dueña de casa” siempre tiene necesidad  de poder y control.
“Ya voy para allá”, me dijo con una voz grave y estriada.
Se escuchó un sonido al final de la línea y colgué. Por eso no soportaba las visitas, sólo hacían el trabajo más pesado para ambos, no podíamos ocuparnos en las cuentas o presupuestos de nuevos clientes por el cuidado a no ser descubiertos. Te odio Nirek, me arden las venas por la ansiedad que me produces.
Al no poderme dedicar a los trabajos de bandido bien pagado, acomodé los presupuestos en carpetas dentro de mi maletín bajo llave. Me levanté y salí por la puerta que daba al peristilo que enmarcaba el impluvio de pasillos y el patio central.
Miré a mi derecha dónde me dirigiría a los baños de vapor, aunque podría ir a mi izquierda donde se encontraba el comedor y la cocina. Pero también me tentaba caminar hacia al frente ya que en la penúltima recamara, antes del recibidor, estaban las piezas más hermosas rodeando la habitación. Aún cuando la entrada, a la izquierda del recibidor, tenía de las más bellas copias por Caravaggio, las mejores piezas residían dentro de nuestros límites. Lo pensé por un momento y mejor caminé hacia el recibidor para dirigirme a la bodega donde teníamos las exposiciones. Esta área normalmente era utilizada como caballeriza en tiempos clásicos pero por amor al arte se había convertido en un cuarto iluminado y tranquilo. De día se llenaba de vida y de noche de obscuridad, frío y silencio.
Llegando a la bodega comencé a colocar caja tras caja hasta encontrar las cerámicas y utensilios de caza que tanto esperábamos. Las saqué cuidadosamente para tenerlos exhibidos con sus respectivas placas. Después lo recordé, había recibido el cuadro que tanto esperaba. Tomé el tubo y saque con mis guantes de látex aquella preciada adquisición. Napoleón cruzando los alpes por Jacques Louis David. Por un momento me imaginé desahogando todo el esfuerzo de mis estudios clásicos y neoclásicos pero no quise derramar ni una gota sobre esa preciada… escuché mi nombre. Hubo un instante en el que creí que deliraba, pero lo escuche de nuevo.  
“Luis. Luis. Nayana me dijo que te diera estas cajas”, gritó.
“El Odioso” pensé. “Espera” me dije en voz alta. Me detuve un momento a mirar la pintura. Tenía que actuar rápido, escuchaba sus pasos sobre los pisos de mural y sabía que estaba cerca, pero el cuidado era primero. Lo enrollé con delicadeza para así deslizarlo dentro del tubo. Uno, dos, tres, listo. Escuché sus pasos sobre mí y rápidamente volteé la cabeza. Sobre su cara sólo había más cajas. Mis músculos se relajaron y las tomé. En la esquina de mi ojo vi a Margarett entrar por la puerta que, con mirada angustiada, miró hacia el piso.
“Gracias hermano” me dice Nirek con voz sarcástica.
Tomó el tubo y comenzó la duda.

(25 de octubre de 2014 – 27 de octubre de 2014)

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viernes, 12 de diciembre de 2014

I must admit

I don’t want you to be feel like scraps that have been left. I want to cherish you, your worth so much I cry while thinking my fears have been found out. Please. Tell me you don’t know. Please, never find out, that my deepest fear is leading you on while you don’t really understand. I’m afraid, and that is my subconscious dragging you down. I’m afraid and I want you beside me. I’m afraid that I love you and you will leave me some day. And what hunts me the most is that that fear will drive you away. I too fear that that fear manifests itself in no love at all. That it slowly left you with no caring cell. Fear can transform a human into a monster, swelling them up from the inside out. With all that anger and jealousy you cannot ever look anyone in the eye.

That is why I write, so you don’t know from my lips this insanity. So you won’t see from my actions this obsession. So this fear won’t touch your pure hands for it most die in this black words. For it most disappear from my emotions while they’re declared. And as for me, as I know my fear I’m the master of my subconscious mind. This risk will not seduce me, it maybe latent, but while conscience it will never come out.


(December 12, 2014)   


FPSA

domingo, 23 de noviembre de 2014

Y a los astros no les digo nada

Ellos ya lo saben.
Nos ven,
pero dudo que entiendan,
ya que solo lo atestiguan.

Tres veces me sentí arraigada a ti.
Todas por tu mismo perfil.
Tu ingenio me trata de robar una risa,
pero tu mirada se gana mi lealtad.

Tus ojos se acuestan ligeramente,
se dirigen hacia mí.
Tus labios lo aclaran por segunda vez,
y lo repites, pero sedado.
Y me lo dices, con los ojos recostados.

Cierro la puerta porque te vas.
Me río por tu ingeniosidad,
pero por dentro me has acariciado,
y la herida ya no existe ahí.

Y no se lo digo a los astros,
porque ellos lo atestiguan.
No lo entienden,
pero saben lo que ocurre.
Ellos ven lo que no sienten.


(23 de noviembre de 2014)

FPSA


sábado, 8 de noviembre de 2014

Poética y dos poemas

Estos textos son parte de mi clase de taller de literatura con unos cuantos detalles revisados ya que no había una coherencia con la poética. Así que aquí están:

Poética:
Los poemas que se verán a continuación tienen como tema la interacción de opuestos, por lo que crea conflicto en vez de una mezcla. Se trató de crear un ambiente de imágenes pero terminé por crear poemas abstractos y un poco ambiguos. Pero sí se evitan conceptos que engloben algo general. Esto para evocar una memoria o momentos que ya han vivido, y aunque se trata de no caer en una generalización se quiere manifestar un sentimiento que todos han vivido.  

Poemas: 
       
Colisión
Es el borrar del tiempo
Imágenes pausadas
Momentos recorridos
Todo, en unos cuantos segundos

Es el dolor en el cuello
El peso en la espalda
Lo que cargas en tus hombros
Por los músculos que se tensan

Preguntas
Afirmaciones
Disculpas
Simplemente palabras

Ahora vemos luces
Atraemos todo la atención
Nos miran
Se bloquean

¿En qué quedamos?
¿Qué ocurrió?
Es una sencilla afirmación
Fue mi culpa


(18 de octubre de 2014)

Cuando dos mundos chocan 
Sin contenerse
Sale a la superficie
No hay reacción
Solo un silencio

En mi cabeza
Bombardean las palabras
Salta graba 
Crean caos



Relajada está tu mirada
Y tu voz me alienta
Me desprende
Y me liga


(18 de octubre de 20)

FPSA

Dejaré de escribir por un rato.

Ya no he estado escribiendo historias, son más que nada poemas para mí. Por esto mismo no he subido textos en mucho tiempo. Trataré de subir como mínimo dos veces por mes. Es posible que después de exámanes mi creatividad incremente así que en diciembre trataré de subir la cuota.

FPSA