miércoles, 19 de febrero de 2014

Conexión entre miles

Estaba dentro de un domo sin techo, sabía que al ver el cielo lo vería. Lo presentía, algo me decía que había un ave de fuego sobre nosotros, mirando, era nuestro dios. Realmente no era esencia saberlo pero lo sabía. Mire el auditorio porque eso era, y veía la gente con balbuceos que ambientaban el lugar. Se sentaban o se paraban o se quedaban parados frente a un asiento para ver que había enfrente. Yo realmente no veía nada pero sabía que habría algo, Lo expondrían.
Dentro de mi distracción comencé a caminar, ahora en otro lugar. Bajaba las escaleras de un mall o tal vez seguía siendo el domo, pero como el pasado alrededor tenía muchas plantas y el sentimiento era de un ambiente botánico. No era mi apartamento, de eso estoy segura. Limpio, brillante, el perfecto ambiente. Sonó mi celular, era mi hermano, ¿qué dijo? Ni idea pero sabía que tenía que salir.  Ahora se abrían las puertas automáticas. ¿Cuántos pasos había dado? No lo recordaba pero seguí caminando para encontrarme con Mario y mi hermana. Ahora tenía que buscar algo. Con caminar lo encontraría.
Ahora tomaba una sábana y me envolvía en ella ¿y ahora dónde estoy?

(19 de febrero de 2014)

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martes, 18 de febrero de 2014

No hay manera de regresar

¿Qué si olvido mi camino? Confió en que podré regresar. No le temo al olvidar. Solo le temo a no tomar la misma decisión. ¿Y qué si no soy la misma persona? El cambio es constante, es inevitable. Lo tendré que aceptar.
Vivir en un pasado o en otro presente. Todo me hubiera moldeado. No sería yo sino alguien más. Sería un cambio de identidad, de moral, físico, Mente. Sería otro universo completamente.
(18 de febrero de 2014)

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viernes, 31 de enero de 2014

No me gusta el silencio del cuarto

Doblo mi cabeza y veo la punta de mi chaqueta.
Piel, negra.
Veo su zíper plateado pero el ansia y el nervio no me deja cerrarla.
Tengo húmedas en las axilas.
Tengo el cuerpo todo tenso.
Tengo tristeza en mis mejillas.
En mi lomo encorvado, en mis ojos como almendras.

Una gota de resaca.
Una gota de lo que excede.
Emociones enfrascadas.
Sentimientos que se hunden.
Me siento como una niña.
Me siento tan en el pasado.
No he retrocedido pero mi cuerpo…
Él recaptura la esencia del evento.

Tiembla todo mi cuerpo.
Y sigo mirando las losas del suelo.
Cuadro por cuadro,
Veo los zapatos de lado de mi cama.
Susurran mis pesares,
Tan pequeños que no se escuchan.
Tan frágiles que se rompen.

(31 de enero de 2014)

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miércoles, 29 de enero de 2014

Protector

Extraño la vida aunque si la tengo. Pero deliro ese momento, ese sentimiento de tranquilidad de tenue liquidez que sólo puedo capturar en imaginación pero no en escena. ¿Seré una ilusa? ¡Estaré tan absorbida en delirios e ingenuidad! ¿Cómo podré saberlo? Dime. Enséñame. No, me detendré. Perdón.
Vocifero egoísmo. Cuéntame. ¿Cómo estás tú? ¿No te duele el alma? ¿No te duele el pecho por pensar en alguien que alguna vez intoxico tus pensamientos para que sólo fueran suyos? No me digas. No quiero saberlo. No quiero saber de tu daño porque sé que duele. Esto me deja pensando. Dolor. El más común y sencillo conjunto de vocales y consonantes puede significar y decir tanto. El dolor es más duro que el sufrimiento, por ello no te puedo escuchar convaleciente. Por ello tengo que detenerte o no podré aliviarte con vida porque trataré de absorber tu dolor y lo haré mejor que tú. Podre contener las emociones propias pero al no poder cuidar de ti se cristaliza mi interior, por lo que cruje con el aspaviento de sorpresa y deja caer sus cristales.
Radian calor, por la importancia que tienes en mi árbol en el cual se conectan las ramas a los seres carnales más próximos a mí. Si fuera carnalidad todo sería más fácil, pero no lo es, pero al fin y al cabo me rompo por tratar de consumir el fragmento de experiencia que te han dado los años como lección. No es mí, no podré salir de ella. ¿Entiendes lo que digo, o sólo te confundo más?
Bueno, te diré. La jerarquía te coloca un paso delante de la escalera. Tu edad y tu experiencia lo hace una región nada común para mi conocimiento. Quiero ayudarte, pero la vida no me ha dado el hacha o martillo para romper tus conflictos. Las preguntas más existenciales que han pasado por mi mente son de identidad no de unión. Aunque quisiera darte mi cuerpo joven y ágil no te serviría para una lección como esa, en la que necesitas experiencia en tus movimientos, en la punta de sus dedos y como lo dije antes, no te puedo dar mi importancia en los ojos del mundo. Busco en mi cabeza que podría darte, pero nada de lo que pueda decir o regalarte podría alimentarte.
No puedo. No puedo. Quiero arrancarme el labio, destrozar mi garganta. Dejar que el agua hirviendo me libere de mi cuerpo, que me queme para que la piel se desprenda y se desvanezca. Así no podré recordarte lo que más quieres olvidar.


(14 de noviembre de 2013)

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sábado, 25 de enero de 2014

What we all fear to admit

I have seen it
Its horrible threads
Hanging from their limbs
On every pieces of their bodies

I have no weapon
I have no valor
But an enemy and many wounds
I fear

It consumes all of us
Our respiration quivers
Betraying us
The only thing we can barely control
Gone

That is the silence
Of many staked bodies
Red
And an oxidizing smell
Surrounding us

It’s all they say
Without it
Peace won’t come
And with it
We all rise

Lies
Lies
Lies
Lies
They just seek power through us.

(25 de enero de 2014)

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jueves, 23 de enero de 2014

Ocurrió en el baño

Ocurrió en el baño. La primera vez. Arriba, abajo, así iba mi cabeza. Se llenaba de humo, salí por mis orejas. Me retumbaba y mi cuerpo se hinchaba. Quizá todo no era más que mis propias sugestiones pero dentro de mi cabeza era real, para mis ojos, mis manos, para mi mente era real.
Los colores del día eran más rojizos, y el suelo se tornaba azul. Me levantaba pero mis pies no encontraban el suelo hasta que caía en él. Me rosaba mi cara pero aun volvía. Mi cuerpo siempre quedaba en un estado estupefacto, las señales no corrían de mi mente a mi cuerpo, se detenía en algún punto intermedio, tal vez en mi garganta o nadie prendía el interruptor para que fluyera el mensaje.
Las primeras veces lo hacía en el baño de mi departamento. Pero el sentimiento al estar solo normalmente creaba pensamientos que volaban y se apropiaban de mis extremidades, eran como demonios jalando de mis piernas y brazos. Sentía dolor, como si todos los conductos interiores estuviesen tapados.
Así fue por mucho tiempo y comencé a hacerlo en las calles, en callejones sin salida donde había más como yo. Aun mis sentidos se apagaban con excepción de mi vista pero ahora algunos colores se a griseaban, se tornaba marrón. La dependencia era ya algo más, brazos y diferentes entidades dentro de mí que me alejaban de mi humanidad, me llevaban a ser un tumulto. Un objeto sin vida que moría una vida más rápidamente. El vaho salía de mi boca y ese fue el último suspiro visible que salió de mí, porque aunque fuese un tumulto, un cuerpo visible, yo había cesado de existir.

(22 de enero de 2014)

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